Adolfo Marianoff: “Si haces las cosas bien, el cliente te referencia”

Adolfo Marianoff: “Si haces las cosas bien, el cliente te referencia”

Ubicado en un punto estratégico de la ciudad de Santa Fe, el moderno y amplio local de Marianoff Automóviles se consolida como una empresa familiar de fuerte prestigio en la comunidad.

Por Roberto Nemec

Adolfo Marianoff y Julio Dolensky están al frente de lo que definen como “un gran equipo humano”, pilar fundamental para sostener el negocio en un mercado tan cambiante como el argentino. En esta entrevista, su fundador, Adolfo Marianoff repasa la historia de la empresa, su presente y los desafíos que enfrentó para convertirse en un referente en la comercialización de vehículos usados.

¿Dónde está ubicado el local?

Estamos en la intersección de las avenidas Alem y Sarmiento, más precisamente en Frida Schultz de Mantovani 430, dentro del sector renovado del puerto de Santa Fe. Es un polo de concesionarios que forma parte de un desarrollo relativamente nuevo, inspirado en el concepto de Puerto Madero.

¿Cómo fueron los inicios?

Mi papá, Gregorio —“Goyo”, como lo conocían todos—, era un vendedor muy carismático, de clase media, que se dedicaba a la venta de autos. Trabajaba mucho con el clásico “tachito” en la vereda. Para mí era el mejor vendedor del mundo, aunque nunca se destacó en la administración (risas).

En mi adolescencia estudiaba y trabajaba con él. En 1979, a los 20 años, me fui a Europa por un par de meses con amigos, pero terminé quedándome dos años trabajando en diversas actividades con un final exitoso. Al volver, necesitaba independizarme y surgió la oportunidad de ir a Tierra del Fuego, donde se vendían autos sin impuestos.

Con un amigo vendimos nuestras motos y viajamos. Compramos un auto y luego fuimos a Río Gallegos, donde teníamos conocidos. Vimos potencial y regresamos a Buenos Aires para venderlo, pero como no lo logramos, decidimos volver al sur, instalarnos en un hotel económico, ponerle el “tachito” al auto y probar suerte.

Al principio fue duro, sobre todo por el clima. Recuerdo haber pensado: “acá no me quedo a vivir ni loco”. Sin embargo, terminé quedándome 18 años en Río Gallegos, al que estoy agradecido y donde me quedaron muchos amigos.

Ahí nació el primer local…

Exacto. Vendimos ese primer auto y me instalé definitivamente. Luego se sumó parte de mi familia, entre ellos mi padre y mi hermano Claudio. Empezamos con pocos vehículos, pero en una ciudad chica, si trabajas bien, la misma gente te hace crecer.

Con el tiempo conseguimos alquilar un terreno donde armamos una oficina y un espacio para exhibir autos.

En 1992 incorporamos nuestra primera marca 0km: Dacia, con representación en Santa Cruz y Tierra del Fuego. Abrimos un local en Río Gallegos y otro en Río Grande.

En 1994 dejamos Dacia y logramos ser concesionarios oficiales de Honda en Río Gallegos, tras un gran esfuerzo. Eso nos permitió sumar otras marcas como Hyundai, Isuzu, Daihatsu y Honda. Esta última con motos y cuatriciclos. También incursionamos en motos de agua y nieve de la marca Bombardier.

Crecimos mucho hasta 2001, cuando la devaluación cambió completamente el escenario. Tuvimos que reconvertirnos y pasar a un esquema multimarca.

¿Cómo fue el salto a Santa Fe?

Después de reorganizar todo, decidimos a fines de 2002 junto a nuestros hijos Misha y Guido, mudarnos a la capital santafesina donde vivían familiares, en busca de una vida más tranquila. En 2003 alquilé un local chico para comenzar nuevamente.

Ahí surgió el vínculo con Neostar, concesionario Honda. Uno de sus socios, Sergio Vázquez, me comentó que habían concesionado un terreno en el puerto donde iban a construir sus instalaciones. Que hiciera lo mismo. Al principio dudé, pero finalmente avancé.

En 2008, con crédito, ahorros y apoyo familiar, construimos el actual predio, de más de 3.000 m². En ese momento era una zona poco desarrollada y muchos, incluso yo, pensaban que era una locura (risas).

Pero con el tiempo se consolidó…

Totalmente. Terminamos el local en 2010 y la zona creció muchísimo. Fue una decisión muy acertada, tanto en términos cualitativos como cuantitativos.

¿Qué volumen y tipo de vehículos manejan hoy?

Tenemos alrededor de 60 unidades en stock, de distintas marcas y segmentos. Invertimos mucho en cada vehículo para asegurar que estén en excelentes condiciones. Eso, junto con la atención al cliente, es lo que nos distingue.

¿Cómo analizaría el mercado reciente?

2025 fue un año irregular, con altibajos. Buscamos mantener un punto de equilibrio bajo, porque los costos crecieron mucho y afectaron la rentabilidad.

Esto se debe, en gran parte, a que la inflación superó al dólar. Para este año esperamos una mayor estabilidad y que los bancos ofrezcan tasas accesibles acorde a las necesidades del mercado. Es un tema clave. También hay que considerar el impacto de las marcas chinas en los precios de los usados.

¿Desde cuándo forman parte de la CCA?

Desde la etapa en Río Gallegos. Conozco a Cristian Turano (N de la R: Director de FACCARA) desde 1995. Además, mi socio Julio Dolensky es vicepresidente de la Cámara de Santa Fe.

Es fundamental contar con una entidad que represente al sector, nos mantenga informados y genere espacios de intercambio. Hoy los cambios son muy dinámicos y estar actualizados es clave.

¿A qué atribuye el éxito del negocio?

A una buena gestión, que implica mirar más allá del día a día, y a una atención prolija y responsable hacia el cliente.

¿Alguna anécdota que lo refleje?

Sí. Un cliente, Leonardo Nicotera, con quien desde 1995/96 llevamos realizadas unas 35 operaciones entre él y su familia.

Eso refleja la confianza que construimos. Además, recibimos muchos clientes por recomendación. Sabemos que comprar un auto es un momento importante, por eso trabajamos mucho en la satisfacción del cliente. Es nuestra forma de vida desde hace más de 50 años.

 

¿Quiénes llevan adelante el concesionario?Además de mi socio Julio Dolensky, quiero destacar a todo el equipo que hizo crecer la empresa a lo largo del tiempo. Hoy cumplen un rol clave Carolina, uno de los pilares de la empresa, Mónica en gestoría, Patricia en tesorería, Ariel y Juani en alistamiento y Alexis, nuestro vendedor estrella.

La verdad que es un lujo poder tener y trabajar con este equipo. Todos son números uno en las tareas que desempeñan. Su compromiso es el ingrediente principal que impulsa este equipo y la habilidad para encontrar soluciones creativas es admirable. Me sorprenden día a día. 

 

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