La estrategia global de I+D de BYD traduce los avances diseñados en laboratorio en mayor seguridad, una experiencia de conducción excepcional y en la reducción del impacto medioambiental en sus modelos de producción en serie.
Por Roberto Nemec

Guiada por una visión de ingeniería orientada al usuario, BYD lidera la transformación de la movilidad eléctrica mediante la industrialización de tecnologías innovadoras concebidas para facilitar la vida diaria, elevar la seguridad y reducir el impacto medioambiental.
Apoyada en un equipo de más de 120.000 ingenieros y una inversión constante, la multinacional traslada muchas de las soluciones vanguardistas creadas en sus centros de I+D directamente a los vehículos de calle. Sólo en el primer trimestre de 2026 la inversión de BYD en I+D alcanzó los 11.300 millones de yuanes (1.464 millones de euros), lo que eleva la inversión histórica acumulada a más de 250.000 millones de yuanes (32.397 millones de euros).

Carga ultrarrápida FLASH Charging
Acelerar la velocidad en la transición hacia la movilidad electrificada exige tiempos de carga equiparables a los del repostaje de combustible. La respuesta de BYD es la tecnología FLASH Charging , capaz de suministrar potencias de hasta 1.500 kW a través de un único conector que le permite cumplir en los modelos de DENZA, la marca premium de alta tecnología de BYD, el compromiso: “Listo en 5, lleno en 9 y con frío +3”, es decir, recargas del 10% al 70% en 5 minutos, del 10% al 97% en 9 minutos —marca superada en España durante la presentación a la prensa del DENZA Z9GT, con 8 minutos y 51 segundos— e incluso pasar del 20% al 97% en solo 12 minutos a temperaturas extremas de hasta -30 °C.
A nivel funcional, las estaciones de carga emplean un conector en forma de T con cables suspendidos que se mantienen limpios y son fáciles de manipular por el usuario en cualquier lado del vehículo. Para respaldar esta infraestructura, BYD ha anunciado un plan global que incluye, antes de que finalice 2027, la instalación de 3.000 estaciones FLASH Charging en Europa, 300 de ellas ubicadas en España y 50 en Portugal.
Chasis inteligente DiSus ye 3 Platform
Para garantizar la estabilidad y la máxima seguridad en cualquier circunstancia, BYD ha desarrollado la familia de sistemas inteligentes de control de carrocería DiSus. En el ámbito del rendimiento extremo, las tecnologías DiSus-X y DiSus-Z equipadas en modelos de YANGWANG, la marca de lujo de BYD, como los U9 o U7, permiten a la carrocería reaccionar de forma activa ante las aceleraciones, frenadas e irregularidades del firme más salvajes para garantizar el control de los movimientos del vehículo.

Arquitectura Cell to Body
La seguridad de los ocupantes se cimienta en la integración directa entre la estructura del vehículo y el sistema de almacenamiento energético. La arquitectura Cell to Body (CTB) integra las celdas de la Blade Battery en la propia estructura del bastidor, elevando la rigidez torsional por encima de los 40.000 Nm/grado en el DENZA Z y permitiendo absorber hasta un 30% de la energía en caso de impacto lateral.
Esta resistencia estructural, puesta a prueba en ensayos donde arquitecturas integradas de la marca han soportado impactos de palmeras de dos toneladas sin deformación del habitáculo, se complementa con la estabilidad química de la Blade Battery de segunda generación. La batería ha superado una nueva serie de exigentes evaluaciones de seguridad, incluyendo la primera prueba del mundo que combina la carga ultrarrápida FLASH Charging con la prueba de penetración con clavo tras 500 ciclos continuos de carga, sin registrador de fuga térmica, humo ni combustión. Asimismo, la Blade Battery 2.0 demostró su inmunidad a la fuga térmica al superar la prueba de cortocircuito simultáneo en cuatro celdas a temperaturas superiores a 700°C sin incendio ni deflagración.

La IA asociada a la conducción asistida
En el ámbito de los sistemas de asistencia a la conducción, BYD traslada la Inteligencia Artificial a la producción en serie. La estrategia de conducción inteligente de la marca se materializa en la actualización del sistema God Eye, ya disponible en su gama en China y equipado con sensores LiDAR de alta precisión, cámaras HD y radares de ondas milimétricas para mapear el entorno en 3D con máxima redundancia. Este sistema se apoya en el chip XUANJI A3, la primera unidad de procesamiento de conducción (SoC) de 4 nanómetros desarrollada en China, preparada para soportar los niveles L3 y L4 de conducción autónoma con una potencia de cálculo de más de 2.100 TOPS por vehículo. Este ecosistema de IA, enriquecido con la información en tiempo real de más de 2,65 millones de vehículos que recorren más de 160 millones de kilómetros diarios, se combina a bordo con el DiLink AI Intelligent Cockpit, un asistente digital con capacidad de razonamiento avanzado que ejecuta tareas de forma proactiva para simplificar la vida del conductor.

El circuito de pruebas de Zhengzhou
El complejo de pistas de pruebas de BYD en Zhengzhou (China) constituye una instalación clave para el desarrollo, validación y demostración de todas estas tecnologías. Con ocho zonas funcionales, permite experimentar todo tipo de situaciones en diferentes terrenos:
Circuito de velocidad: para probar aceleraciones longitudinales y transversales al límite.
Anillo de baja fricción: un circuito circular que simula condiciones de hielo/nieve con baja adherencia.
Paddock dinámico: área multifuncional para pruebas como slalom, de evasión y estacionamiento automatizado.
Plataforma “Kick ‑ Plate”: superficie diseñada para simular condiciones de pérdida de adherencia y control, idónea para probar sistemas de asistencia a la conducción.
Duna interior: una gran duna artificial que permite subir y bajar pendientes extremos.
Piscina para vehículos: zona de vadeo de agua con ventanas subacuáticas para observar maniobras bajo el agua.
Pistas todoterreno: con múltiples escenarios de conducción todoterreno que van desde nivel básico hasta avanzado.
Área de camping y descanso: entorno de descanso y encuentro para clientes y visitantes.
Entre sus espacios más singulares destaca la duna interior, una estructura de 40 metros de altura y 28° de inclinación donde los todoterreno de DENZA y YANGWANG demuestran su capacidad para conquistar pendientes extremas. La complejidad de esta instalación requirió más de 6.000 toneladas de arena y 68 pruebas de materiales antes de lograr una mezcla estable y segura. El complejo también integra una zona de conducción inteligente para evaluar sistemas avanzados de asistencia al conductor y conducción autónoma.

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