Una trayectoria marcada por innovación técnica continua en prototipos como el 905B y el 908 HDi FAP, autores de las tres victorias de Peugeot en La Sarthe.
Por Roberto Nemec
Un siglo de historia. Las 24 Horas de Le Mans celebraron en 2023 el centenario de su primera edición, consolidando aún más el prestigio de una prueba considerada una de las grandes citas del automovilismo mundial. La clásica francesa de resistencia ha construido su leyenda junto a compañías, pilotos e ingenieros que marcaron distintas épocas. Entre ellos destaca una historia que ha evolucionado prácticamente en paralelo a la de la carrera disputada cada año en el Circuito de La Sarthe: la de Peugeot.

Con sede en Sochaux (Francia), se trata de una de las compañías históricamente vinculadas a la prueba de 24 horas, compartiendo con Matra el honor de ser el fabricante francés con más victorias en Le Mans. Más allá de los éxitos deportivos, la firma del león también puede presumir de ser una de las firmas que estuvo ya involucrada en esos primeros pasos que dio la carrera, celebrándose en este año 2026 el centenario de la primera participación de un modelo Peugeot.
Muchos recuerdan la era de los Grupo C, el excepcional 908 HDi FAP de la normativa LMP1 o el rompedor 9X8 Hypercar que compite en la actualidad en el Campeonato del Mundo de Resistencia FIA. Son prototipos que dejaron una huella imborrable entre los aficionados, cuyas líneas siguen siendo reconocibles e incluso sirven de inspiración décadas después. Sin embargo, antes de ellos hubo unos pioneros que se encargaron de iniciar el camino y que, gracias a su presencia en las primeras ediciones de las 24 Horas de Le Mans, ayudaron a allanar esos éxitos que se lograron más adelante.
Los Peugeot 174S: El origen de una historia centenaria
La primera participación de Peugeot en las 24 Horas de Le Mans se remonta a la que fue la cuarta edición de la prueba. Corría el año 1926 y en la salida en La Sarthe se dieron cita dos Peugeot 174S, en este caso para los equipos privados conformados por André Boillot/Louis Rigal y Christian Dauvergne/Louis Wagner.
El automovilismo todavía estaba gestándose y, por tanto, se trataba de una época en la que cada competición se convertía en toda una aventura en la que se ponía a prueba la fiabilidad de cada montura, así como el ingenio de los competidores que había detrás.
Los 174S demostraron ser una base competitiva para afrontar un reto de estas características, e incluso en dicha participación André Boillot y Louis Rigal se situaron en la segunda posición de la clasificación absoluta de Le Mans llegado el ecuador de la prueba, en torno a la vuelta número 82.
Todo apuntaba a un desenlace prometedor, sin embargo, los comisarios técnicos detectaron la rotura de un montante del parabrisas, algo que llevó a la decisión de dejarlos fuera de carrera ya que se incumplía la parte del reglamento en la que se especificaba que los coches participantes debían estar “estrictamente conforme a la descripción del catálogo comercial”. Una dolorosa decisión que apartaría a Peugeot durante una década de la prueba.

De Darl’mat a de Cortanze: El origen de un linaje ganador
Durante ese tiempo de ausencia, Peugeot empleó todos sus recursos para seguir refinando sus modelos, creando bases sólidas que eran ideales para afrontar una prueba tan dura. En el concesionario parisino de la marca, Emile Darl’mat, conoció perfectamente el potencial de sus modelos, y tras recibir el apoyo de Charles de Cortanze y la autorización de Peugeot, participó en la carrera con tres 302 DS (siglas de Darl’mat Sport).
Especialista en crear carrocerías personalizadas para modelos como el Peugeot 201, el 301 o el 601, Darl’mat se encargó de poner a punto cada una de las unidades en su versión roadster para su participación en 1937. El resultado fue excepcional y los tres coches vieron la meta en las 10 primeras posiciones, con Marcel Contet/Jean Pujol (7º clasificado), Charles de Cortanze/Maurice Serre (8º) y Daniel Porthault/Louis Rigal (10º).
Un año más tarde se buscó repetir la hazaña, en este caso inscribiendo un trío de 402 Spéciale Sports, consiguiendo concretamente la unidad pilotada por Charles de Cortanze/Marcel Contet la quinta posición en la general absoluta y la victoria en la categoría de 2 litros.
Peugeot acababa de lograr su primer gran éxito en la carrera, y lo hacía con un apellido que años después sentaría las bases de su primera victoria absoluta, de Cortanze, ya que Charles era el padre de André de Cortanze, el que posteriormente sería el ingeniero detrás del diseño del Peugeot 905.

El récord que convirtió al WM P88 en leyenda
Tras la Segunda Guerra Mundial se produjo un alto en la presencia oficial de Peugeot en Le Mans. A pesar de ello, fueron años en los que los proyectos privados confiaron tanto en los motores como en bases tan competitivas como la del Peugeot 203 para hacer sus propios proyectos. De esta forma, vimos presencias destacadas en las siguientes décadas, con nombres propios como los de Gérard Welter y Michel Meunier, diseñadores de Peugeot y fundadores de la compañía WM.
Su equipo logró establecerse como uno de los más reconocidos del paddock, incluyendo su victoria en la categoría GTP +3.0 que logró en la edición de 1979, así como tres podios más en 1980, 1981 y 1986, o el cuarto puesto absoluto logrado en 1980 por el P79/80 para Guy Fréquelin y Roger Dorchy. Todos ellos se lograron empleando mecánicas firmadas por Peugeot.
Por si fuera poco, la estructura fundada por Welter y Meunier fue la responsable de uno de los prototipos más icónicos de Le Mans, el WM P88, el cual equipaba el motor V6 turbo de 3.0 litros de Peugeot con inyección directa y dos turbocompresores. Este modelo fue concebido especialmente para batir el récord de velocidad de La Sarthe en su configuración sin chicanes.
Fue Roger Dorchy quien logró llevar el prototipo hasta los 405 km/h en la recta de Hunaudieres en la edición de 1988, cifra oficial que además sirvió como homenaje al Peugeot 405 que acababa de salir al mercado.

El Peugeot 905 y el nacimiento de una era ganadora
Tras conseguir múltiples éxitos sobre asfalto, tierra, nieve y arena con sus participaciones en el WRC, Pikes Peak y Rally Dakar, Peugeot optó por regresar a principios de la década de los noventa a los circuitos, y esta vez lo hacía con el objetivo de conseguir la corona en las 24 Horas de Le Mans. Jean Todt lideró un proyecto anunciado en otoño de 1988 y que debutó finalmente en 1991, año en el que se estrenó el Peugeot 905 con dos unidades bajo la normativa de los Grupo C.
Tras un primer año para acumular experiencia, Peugeot regresaría en junio de 1992 con el 905B para conseguir, tras un intenso duelo con Toyota, su primer triunfo en la gran cita de la resistencia. Yannick Dalmas/Derek Warwick/Mark Blundell subieron a lo más alto del podio, acompañados en el tercer puesto por la unidad gemela pilotada por Philippe Alliot/Mauro Baldi/Jean-Pierre Jabouille.
Un año más tarde, Geoff Brabham/Christophe Bouchut/Eric Hélary (1º), Teo Fabi/Yannick Dalmas/Thierry Boutsen (2º) y Alliot/Baldi/Jabouille (3º) lograron el primer triplete de la marca en Le Mans, en lo que fue el broche dorado para un proyecto que se estaba preparando para seguir a través del Evo2, también conocido cariñosamente como “Supercopter” en honor a su imagen espectacular.
Con la final en 1993 del Campeonato del Mundo de Sport Prototipos y habiendo cumplido la misión de lograr sus dos primeras victorias, Peugeot se marcó como siguiente reto entrar en la Fórmula 1 como suministrador de motores, algo que se llevaría a cabo en la temporada de 1994. El Peugeot 905 se despidió con dos victorias de Le Mans, los títulos de Campeones del Mundo de pilotos y equipos en 1992 y sumando hasta nueve victorias del total de 17 carreras en las que participaron.

El Peugeot 908 y el retorno a la lucha por Le Mans
La historia de la marca no se detuvo ahí, formando parte de proyectos privados de Pescarolo Sport o Welter Racing como proveedor de motores. Se trataron de prototipos muy ligeros, con siluetas inspiradas en el Peugeot 905 en el caso de WR y con el gran objetivo de pelear por la victoria dentro de la clase LMP2 propulsado por el bloque V6 turboalimentado de 2 litros de Peugeot.
Por su parte, la formación liderada por Henri Pescarolo tuvo una infatigable sucesión de participaciones a principios del siglo XXI, consiguiendo el reconocimiento de toda la disciplina por consolidarse como una de las estructuras privadas de referencia, llegando incluso a disputar las posiciones de podio frente a fabricantes oficiales.
Fue en 2006 cuando Peugeot anunciaría su intención de regresar oficialmente a las 24 Horas de Le Mans, en este caso de la mano del Peugeot 908 HDi FAP que se encuadraba dentro de los LMP1. Entre 2007 y 2011, Peugeot ganó una vez (2009 con Marc Gené, Alex Wurz y David Brabham), consiguió cuatro poles consecutivas (entre 2007 y 2010) y logró otros seis podios en La Sarthe.

Del Dakar al 9X8: El regreso del león a la resistencia
Cada una de las batallas frente a Audi permitió a Peugeot seguir desarrollando la tecnología de sus propulsores diésel y del filtro de partículas en uno de los entornos más duros del planeta como es la competición. De esta forma se estrenó en 2011 una nueva versión del 908, inicialmente bautizada con el nombre de 90X y que, además de novedades aerodinámicas, también contaría con un nuevo motor V8 diésel de 3,7 litros.
En 2012 todo estaba preparado para estrenar el Peugeot 908 con tecnología híbrida, el Hybrid4, sin embargo, a solo unos meses de iniciar el Campeonato del Mundo de Resistencia, el equipo anunció su adiós de forma repentina.
A partir de ese momento Peugeot Sport se centró en volver a conquistar escenarios como la Subida Internacional a Pikes Peak donde Sébastien Loeb batiría el récord provisional con el Peugeot 205 T16 PPIHC o el Rally Dakar, el cual dejó su territorio originario para mudarse a Sudamérica. Allí, el fabricante francés conseguiría tres nuevas victorias consecutivas de la mano de Stéphane Peterhansel (2016 y 2017) y Carlos Sainz (2018) de la mano de los 2008 DKR, 3008 DKR y 3008 DKR Maxi.
Tras cerrar una nueva etapa de éxitos fuera de los circuitos, Peugeot encontró en la normativa LMH la oportunidad ideal para regresar a la resistencia. El 9X8 devolvió a la marca a la máxima categoría de la resistencia y mantuvo vivo un vínculo iniciado cien años antes por los 174S. El próximo 13 y 14 de junio, los hypercars franceses volverán a salir al asfalto de La Sarthe con el objetivo de conquistar la cuarta victoria en las 24 Horas de Le Mans. Un siglo después de aquel debut de 1926, el león vuelve a rugir.

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