Test Drive: Renault Captur Intens


Con la misma plataforma, motor y tamaño del Duster, este otro SUV de Renault es mucho más moderno en su aspecto y también muestra un equipamiento más completo que su compañero de marca y segmento.
No es frecuente que una fábrica ponga en el mercado a un modelo que tenga su contrapartida en el mismo segmento. Eso precisamente es lo que ha hecho Renault Argentina con el recién llegado Captur, un utilitario deportivo medio-mediano, de dimensiones externas iguales a las del Duster (o casi, por unos milímetros…) con también la misma motorización, transmisión y suspensiones. Obviamente, el Duster sigue vigente en el catálogo local.
Ambos vehículos son producidos por Renault de Brasil, y a primera vista parecen ser absolutamente diferentes. Pero no es así. Uno, el Duster, responde a su Rumania de origen (como el Logan y el Sandero) salidos de las plantas de Dacia, la empresa Renault que atiende tradicionalmente a su mercado interno y también a los de los del tercer mundo. El otro está estrechamente ligado en su estética al nuevo concepto inaugurado con el “dream car” de 2010 Dezir, debido al lápiz de Laurens van den Acker, que hoy le da el aire de familia a toda la gama del rombo. Uno es de aspecto fuerte, recio y tirando a rústico, como para asociarlo al off-road, el otro es de volátiles líneas dibujadas por el viento, muy aggiornado, y encima, con perfume francés. Pero pese a ello, fuera del asfalto o empedrado, su despeje le permite desenvolverse con soltura en lo desparejo del fuera de camino.
De su estilo, llaman la atención en el frente la gran toma de aire inferior con sus luces led de circulación diurna enmarcándola, bajo la parrilla distintiva de la casa. En el perfil lo muy original es la cavadura en la parte baja de las puertas, que sirve como estribo para el acceso. Y de esta versión full, también se destaca la bicromía de la pintura.

El espacio interno es amplio y cómodo para cinco adultos, ya que la plataforma de la versión sudamericana ha sido alargada en unos centímetros con respecto al Captur europeo, darle más lugar a las piernas de los tres ocupantes del sector trasero. La posición de manejo es algo alta, aun regulándola lo más abajo posible; del volante se puede cambiar la altura, pero no la profundidad. La pedalera, inobjetable. En el ámbito hay mucho parecido con el Clio y también con el Sandero, como la pantalla táctil y el tablero de instrumentos, que incluye velocímetro digital (hay quien prefiere el tradicional, pero a nosotros nos resultan prácticos los números de gran tamaño…), cuentavueltas y medidor de combustible con agujas y ausencia de temperatura de refrigerante similar, que se reemplaza con un testigo que se enciende… cuando ya es tarde.

Portaobjetos no demasiados. La calidad de materiales, con mucho plástico rígido, está en el promedio de calidad de la producción regional. En cuanto al baúl, está muy prolijo y tiene una capacidad de 433 litros, 42 menos de los que caben en el del Duster. La rueda de auxilio es de uso temporal, pero sirve andar hasta los 120 Km/hora y no a los 80 ó 90 que son habituales. De paso, digamos que el rodado de las titulares, es de 215/60 en llantas de 17 pulgadas de aleación y espectacular diseño.
El motor es el ya muy conocido naftero F4R de cuatro cilindros, biálbero, con 16 válvulas y distribución por correa que eroga 143 CV con dos litros de cilindrada. Está asociado a una transmisión de seis cambios, con excelente selectora y marchas muy bien relacionadas lo que ayuda a la planta motriz, que ya es de por sí muy elástica, a que el manejo resulte muy agradable y descansado.

Con un motor que había rodado sólo unos 4.000 km, conseguimos una velocidad máxima de 190, 5 Km/hora, en quinta marcha cuando el tacómetro indicaba 5.600 rpm. En lo que respecta a aceleración, lo mejor logrado fue de 11,8 segundos (a 130 Km/hora). Y lo que fue más largo de lo esperado fue la distancia de frenado de 0 a 100 Km/hora, en el límite de lo admisible para un vehículo que pesa 1.325 Kg. Adelante lleva discos ventilados y atrás, tambores y cintas. El consumo es de 9,3 Km por litro en el circuito urbano, de 16,6 Km/l a 100 Km/h y de 11,0 a 130 Km/h.
En el Captur, las suspensiones tampoco difieren de las de su antecesor: en el tren anterior adopta el esquema McPherson de amortiguadores y resortes concéntricos y el eje posterior es semirígido. En ambos casos, se agregan barras estabilizadoras. El andar es seguro en el medio urbano, por el generoso despeje y su equilibrio entre la dureza de un SUV y una berlina arquitectura, y en ruta se lo nota algo subvirante (“se va de trompa”) pero no rola como su altura permitiría suponer. La dirección, con asistencia hidráulica, es demasiado liviana si se superan las velocidades legales.

En los equipamientos, el Captur supera con creces a su hermano: en seguridad contabilizamos además de los airbags frontales que marca la ley, otros laterales en el sector delantero; hay asistencia para elk arranque en pendiente, cinco cinturones inerciales de tres puntos, control de estabilidad, control de tracción, anclajes para sillitas Isofix, luces para niebla (sólo adelante), cierre en rodaje, sensor crepuscular, etc. Para el confort, hay climatizador, asistente de estacionamiento, cruise control y limitador de velocidad, GPS con pantalla táctil, acceso con manos libres y arranque por botón, espejos y cuatro levantavidrios eléctricos, audio con radio con mando satelital, MP3, Bluetooth y entradas USB y auxiliar. El tapizado es de cuero, de buena factura.
Para mediados de 2018 se piensa que habrá en plaza una versión con caja automática tipo CVT. La garantía es de tres años o cien mil kilómetros.

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